El Escorpio es tremendamente poderoso y su carácter puede causar enormes beneficios o grandes riesgos para los demás. Su tenacidad y fuerza de voluntad son únicas pero sin embargo son muy sensibles y fácilmente afectados por las circunstancias que les rodean. Son emocionales y fácilmente heridos o aludidos. De hecho pueden perder totalmente el genio al percibir, incluso erróneamente, que alguien les ha insultado. No saben morderse la lengua y pueden ser muy críticos.
Si un Escorpio logra utilizar su enorme energía de forma constructiva, es un gran activo para la sociedad y se puede convertir en un gran líder. No obstante, los Escorpio deben aprender a controlarse, porque pueden llegar a ser demasiado críticos y resentidos con los demás. Son excelentes amigos de los que consideran merecen su respeto.
Los Escorpio son muy imaginativos e intuitivos y tienen una gran capacidad para analizar situaciones y personas. De todos los signos del zodiaco son los que más probabilidad tienen para convertirse en genios siempre y cuando controlan su lado negativo porque si toman el camino equivocado pueden ser muy destructivos hacia ellos mismos y hacia otras personas. Deben intentar evitar sensaciones como la arrogancia, la agresión y los celos, porque se se rinden ante tales sentimientos negativos, tal es su fuerza para sentir intensamente que pueden perder el control.Personalidad de Escorpio:
Sensibles, empáticos, curiosos, impetuosos, rencorosos, salvajes, arriesgados. Suelen ser ambiciosos y competitivos, pero lo ocultan bien. Les gusta decir lo que piensan, no tienen secretos. Son sociables, les gusta el misterio, lo religioso y lo prohibido. Suelen tener amores apasionados e intensos, muy sexuales, eróticos, seductores, fogozos, inagotables; no les gustan los compromisos, pero si tienen uno son celosos y a veces violentos.
¡Que bien les vendría a los de Escorpio relajarse un poco! ¿A dónde van con tanta prisa? “La vida es aquello que pasa mientras uno está planificando su futuro”. Esta voz popular tiene muchísimo que enseñarles. No decimos que deban resignar sus planes y proyectos, solo queremos inclinarlos a una actitud un tanto menos sesgada. Deben, asimismo, aprender a desconectarse de aquello que es “su trabajo”. No se puede ir por ahí pensando que el éxito de los proyectos representa la quintaesencia de la vida. “La felicidad y la paz no son un destino, son una forma de andar”. Aprendan a detenerse, de vez en cuando, a la vera del camino.